Reactores Biológicos de Membrana (MBR), la solución compacta al tratamiento biológico de aguas

El término Reactor Biológico de Membrana (MBR) hace referencia a la combinación de un proceso de fangos o lodos activos y de separación mediante membranas. Las recientes innovaciones técnicas y las reducciones significativas de costes está conduciendo a un aumento en la aplicación de la tecnología MBR al tratamiento de aguas residuales, tanto municipales como industriales. Algunos de los aspectos más atractivos de los MBR son su bajo requerimiento de espacio, su carácter modular, la flexibilidad en las configuraciones, su estabilidad y la eliminación de los problemas asociados a la sedimentación de los lodos.

Las ventajas que presenta un MBR frente a un tratamiento convencional de fangos activos son la eliminación del decantador secundario, reduciendo de este modo el espacio requerido para su instalación, eliminación de los problemas derivados de la ocurrencia de sedimentaciones de lodo deficientes, obtención de efluentes de calidades equiparables a las obtenidas tras un tratamiento terciario, operación del reactor con elevadas concentraciones de sólidos (4-15 g SST/L) lo que hace reducir el espacio e incrementar las cargas volumétricas tratables, posibilidad de ampliación de plantas preexistentes sin necesidad de obra civil y gran estabilidad frente a vertidos de alta carga contaminante.

Actualmente existen seis configuraciones principales en los procesos de membrana existiendo diferencias prácticas con beneficios y limitaciones distintas. Las membranas empleadas en este tipo de aplicaciones se sitúan entre los rangos de micro y ultrafiltración, con un tamaño medio de poro entre 0.03 y 0.5 µm según el fabricante.  Las configuraciones son tanto de geometría plana como cilíndrica distinguiéndose:

- placa plana

- fibra hueca

- multitubular

- tubo capilar

- filtro de pliegue

- espiral


La elección de cada configuración depende del tipo de efluentes que deben tratarse y de las características del licor mezcla, teniendo en cuenta parámetros como la viscosidad, temperatura, oxígeno disuelto, tendencia a formar espumas, características de los flóculos, la hidrofobicidad y la carga superficial, la presencia de exopolímeros celulares, productos microbiológicos solubles, etc. Los tipos de membranas más empleadas en los MBR son las de fibra hueca y placa plana. Aunque su geometría, hidrodinámica, configuraciones espaciales y propiedades mecánicas son distintas, los rendimientos obtenidos en estudios comparativos no presentan diferencias significativas entre ambas membranas en términos de eficiencias obtenidas.

El aporte de aire en los MBR se hace necesario no solamente para cubrir las necesidades de oxígeno por parte de los microorganismos en su labor biodegradativa, sino también por las ventajas que se obtienen en la limpieza de la superficie de la membrana y por la generación de una presión transmembrana que impide el crecimiento microbiano sobre la superficie de la membrana.





Fuente

https://www.madrimasd.org/blogs/remtavares/2008/02/29/85617#:~:text=Aut%C3%B3noma%20de%20Madrid%5D-,El%20t%C3%A9rmino%20Reactor%20Biol%C3%B3gico%20de%20Membrana%20(MBR)%20hace%20referencia%20a,lugar%20del%20tanque%20de%20sedimentaci%C3%B3n.


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